LA MANSIÓN ORDENADA(sobre un cuento de Ray Bradburi)
Guillermo Acton golpeó con la aldaba la puerta de calle, con toda la fuerza que da la bronca acumulada por años. Su amigo Huxley abrió la puerta con sorpresa mientras escuchaba de Guillermo:¿Donde está mi mujer? a lo que Huxley respondió: “Eso no lo sabrás jamás”. Guillermo, sin controlar su desesperación, lo tomó del cuello y se lo apretó hasta que cayó exánime, ya en el suelo extrajo un pañuelo y frotó su cuello y en todas las partes donde había dejado sus huellas levantó la vista y se preguntó: ¿Huxley me hizo tocar la biblioteca pidiéndome un libro lo mismo, que una botella de vino para que la acercara a la mesita del living. Se pregunto, cuantas cosas más había tocado y descubrió que el cuarto tenía cuatro paredes de las que no recordaba hasta donde había dejado sus impresiones digitales, por lo que se propuso limpiarlas a todas incluido sus cuadros y espejos.
Entonces su conciencia le dictó:”¿No sería mejor trabajar con guantes. acto seguido se dedicó a revisar toda la casa, buscándolos. Mientras repasaba con su pañuelo todo mueble que tocaba y cajón que habría, hasta que finalmente los descubrió el tan ansiado par de guantes. Se los puso y sintió que le calzaban bien, , con los guantes puestos se dedicó a repasar toda la casa, borrando sus impresiones digitales. Que presumía había dejado en todos los lugares más insólitos, en su frenética búsqueda del par de guantes.
Recorrió las habitaciones del primero y segundo piso .Cuando estaba en la mitad de la tarea llamaron a la puerta y contestó con un ¿quien es? respondiéndole un amigo de Huxley que venía bastante borracho, diciéndole con voz entrecortada:”ven otro día” ,todo en un tono de voz como si estuviera dormido. Volvió a ver el cuerpo inerte de su amigo en el piso del living. Que le pareció tan apacible y bondadoso. Apresuradamente siguió con la tarea interrumpida, en todos los cuartos revisados en su búsqueda de guantes. Limpio el segundo piso y prolijamente los seis cuartos que allí se encontraban. Entonces pensó, si vienen los amigos de Huxley van a descubrime y denunciarme a la policía. Ya son las 1as cuatro de la tarde y pueden venir en cualquier momento. Por lo que apuró la limpieza que incluyó la bajilla de plata y los platos de porcelana. Siguió por el altillo y los baúles de recuerdos juveniles de Huxley. Había dejado la casa limpia y brillante como no había estado nunca. Hasta que imprevistamente, se hizo presente una comisión policial de la CAP (Comando de acciòn preventiva),a las órdenes de un sargento, que tomándolo de un brazo lo invitó a que lo acompañara, por lo que debió abandonar la limpieza del baúl antiguo que estaba repasando.
Al salir de la casa limpió delicadamente el picaporte y la aldaba dando un portazo de furia. El oficial que lo esperaba en la camioneta le dijo: “Mi señora necesita una persona prolija como Ud. ¿Si le consigo salidas transitorias con el juez, podría venir a casa?,que es más seguro que Bower y de paso obtener algún rédito.
Al subir a la camioneta dio un portazo tan fuerte, que el oficial le recriminó: “empezamos mal mi amigo, con ese genio no va a llegar lejos”. Guillermo colocó la manija de la puerta con suavidad . Antes de acomodarse al lado del sargento no se olvidó de repasarla con el pañuelo.
Se cree, que los guantes les fueron requisados en la comisaría.
Moraleja: con presos como Guillermo, podríamos cumplir con el precepto constitucional, de que: “las cárceles deben ser sanas y limpias para seguridad y recuperación de reos y detenidos,y no para castigo.”(Art. 18 C.N.)